Julián, ingeniero agrónomo español: “Nuestro vino no va a poder competir con el de Argentina, siguen usando un producto que nos quitaron a nosotros”


La diferencia de normativas entre la Unión Europea y otros países productores continúa siendo una de las principales preocupaciones de parte del sector agrario español. Uno de los ejemplos más recientes lo expuso Julián, ingeniero agrónomo y viticultor de La Mancha, durante una intervención en el programa Herrera en COPE, donde alertó sobre lo que considera una situación de competencia desigual para los productores europeos.

Según explicó, durante los últimos años los agricultores españoles han tenido que adaptarse a una normativa cada vez más exigente en materia de productos fitosanitarios, lo que ha obligado a muchas explotaciones a modificar sus métodos de producción.

Durante su participación en Herrera en COPE, Julián aseguró que algunos países continúan utilizando sustancias que fueron retiradas hace décadas en la Unión Europea.

Nuestro vino no va a poder competir con el de Argentina, que siguen usando un producto que nos quitaron a nosotros en el 2003, que era un producto cancerígeno a base de arsénico“, afirmó.

El ingeniero agrónomo considera que la diferencia regulatoria genera una desventaja para los productores europeos, que deben asumir mayores costes y cumplir requisitos más estrictos para comercializar sus productos.

Además, mostró sus dudas sobre los mecanismos de control aplicados a las importaciones. “¿Quién va a controlar eso? Eso es lo que no nos fiamos“, señaló durante la entrevista.

Más allá del debate regulatorio, Julián considera que la situación puede tener consecuencias directas en la competitividad del sector.

A su juicio, muchos consumidores terminan priorizando el precio cuando realizan sus compras, una circunstancia que puede perjudicar a los productores que trabajan bajo normativas más exigentes.

Según explicó, esta diferencia de costes dificulta competir en igualdad de condiciones con productos procedentes de mercados donde las restricciones son distintas.

El viticultor también aprovechó su intervención para advertir sobre los cambios que observa en el medio rural y la progresiva desaparición de explotaciones tradicionales.

Recordó que en muchos municipios la actividad ganadera y agrícola ha ido reduciéndose con el paso de los años, una tendencia que preocupa especialmente a quienes continúan trabajando en el sector.

Para Julián, la combinación de mayores exigencias regulatorias, costes crecientes y competencia internacional plantea importantes desafíos para el futuro de numerosas explotaciones familiares.

Su mensaje pone sobre cómo compatibilizar estándares ambientales y sanitarios cada vez más elevados con la necesidad de mantener la competitividad de los productores europeos frente a las importaciones procedentes de otros mercados.

Fuente: www.clarin.com

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